martes, 19 de julio de 2011

A veces tienes que ir por tu cuenta

Quién no se arriesga no gana. Como un kamikaze, hay ocasiones en que no queda más remedio que renunciar a la vida que conoces por un fin más noble. El precio puede ser muy elevado, para tu corazón, alma y reputación. El resultado puede merecer o no la pena, imposible saberlo, y en realidad es irrelevante. Porque lo que le reconforta a uno, en definitiva, es tener la certeza de que hay cosas por las que merece la pena hacer un sacrificio.

4 comentarios:

silent fionna dijo...

cuanta razon...
un beso:)

sandra_futuraescritora dijo...

Otro para ti, besos!!

MiliS dijo...

Me levanto y te doy un gran aplauso ;)

sandra_futuraescritora dijo...

Jajaja gracias guapa, pero no es para tanto, que me vas a sacar los colores...