sábado, 5 de abril de 2014

Sola. Carta a mi secuestrador de Lucy Christopher

Hola, Nefilims.
Aquí os traigo una nueva reseña, bastante atrasada ya que el libro en cuestión lo leí en enero, pero vamos a ver si poco a poco soy capaz de ponerme al día y traeros las reseñas que tengo pendientes y así aprovecho que no crea que pueda leer mucho en los próximos días. Así que, nada, aquí os dejo con una nueva reseña...

Un extraño de ojos azules observa a Gema desde la esquina de un café en el aeropuerto de Bangkok. Ella aún no lo sabe, pero Ty es un joven perturbado que la ha seguido durante años y que piensa llevarla a vivir con él al desierto australiano. Gema de pronto se encuentra cautiva en un territorio desolado e inhóspito del que parece no haber escapatoria. ¿Cómo alejarse de Ty, sabiendo que su vida está en sus manos y que él la protege? ¿Cómo traicionarlo si una súbita y profunda atracción ha empezado a atarla a él?
Datos del libro
Título: Sola. Carta a mi secuestrador.
Autor: Lucy Christopher
Editorial: Booket
Nº de páginas: 334
Precio: 9€

Esta novela estaba en mi whishlist desde hace muchísimo tiempo, y cuando un día, de casualidad en una librería, vi su portada naranja y leí su sinopsis, me dí cuenta que lo habían traducido y no dudé en comprármelo para leerlo.

Sin duda su temática es su gran gancho (que tenga una recomendación de Maggie también tiene mucho que ver pero ese es otro tema…) y como he leído poco de la misma me lancé de cabeza, esperando una cosa. De nuevo mis malditas expectativas y una idea equivocada de lo que me iba a encontrar me han fastidiado una novela.

"Un aleteo como de mariposa me subía por el estómago. Me atrapaste fácilmente y me atrajiste hacía ti como si ya me tuvieras enredada en una red."


No es exactamente eso, seamos sinceros. La historia te promete un secuestro y un Síndrome de Estocolmo muy llamativo, y lo cumple, lo que sucede es que no es ni remotamente realista. El inicio de la novela es brutal, exactamente tal y como pensaba que sería, lo cual hizo que me emocionara aún más, pero eso le dura poco. A las cincuenta páginas el lector está sumido en una narración bastante lenta y soporífera que podría casar perfectamente con la trama si no fuese porque lo único que nos cuenta la autora es lo árido, seco, marrón, caluroso y lleno de plantas molestas por sus pinchos que es el paisaje.  Puede parecer una exageración, pero no lo es. Y cuando lo has leído 10 veces ya te cansa. Si a eso le sumáis la cantidad ingente de descripciones físicas que hace de Ty ya se vuelve monótono y pesado. Como colofón a esto, carece de acción, tanto física como psicológica. 


"Mientras estaba atrapada en la casa me sentía como si ya hubiese muerto; al menos cuando estaba contigo sentía que mi vida tenía algún valor... No, no es eso exactamente: sentía que alguien se percataba de que estaba viva. Sé que suena extraño, pero sabía que disfrutabas de mi presencia y eso era mejor que la otra alternativa, mejor que el sentimiento de vacío que amenazaba con ahogarme cada hora que pasaba metida en aquella casa." 


Eso es lo que más me ha arruinado la lectura y a lo que me refiero con que el Síndrome de Estocolmo es demasiado irreal. Toda la acción, desde el instante en que la secuestran hasta casi el final sucede en apenas dos meses, muy poco tiempo para esa relación que acaban desarrollando entre Gemma y Ty, sobre todo por parte de ella, que a los dos días deja de intentar escapar, se rinde y comienza a confiar en él. Si el espacio de tiempo que trascurre fuese mayor y, por otro lado, hubiese tenido por su parte una carga psicológica mayor, como la que hay en el final de la novela, estoy convencida que me habría enamorado de este libro. Pero no es así.

"- No, Gem, hablo en serio. Ahí fuera hay canciones, los aborígenes las conocen y yo sé algunas... Son como mapas, te ayudan a encontrar el camino. Tú las cantas y ellas te muestran las señales. Ahí fuera hay un montón de música silenciosa; música hecha de polvo."

Por otro lado, la motivación de Ty para hacer lo que hace, así como las revelaciones que vamos descubriendo a lo largo de la novela, la historia que les une, la obsesión que sufre él, la planificación que realiza para secuestrar a Gemma y demás está presente, cierto, pero se menciona casi de pasada, no tiene casi peso en la historia, cuando en el fondo es el hilo central de la misma, y queda prácticamente tapado por el resto de la narración. A esto hay que sumarle el hecho de que el final es tremendamente abierto para mi gusto, en especial porque la autora deja bastantes cabos sueltos para una novela autoconclusiva como es esta.

"Cuando vivir una vida de mierda se te hace fácil, entonces sabes que te estás hundiendo cada vez más, muriendo un poquito cada día."

No obstante, y aunque lo parezca, no todo son aspectos negativos en la novela. Como he dicho, el inicio y el final de la novela son de diez, teniendo el principio esa tensión y trasmitiendo la sensación de agobio y asfixia que sufre Gemma al lector, y el final tiene toda la carga psicológica y de conflicto interior que le falta al resto de la historia. Por otro lado, y aunque la historia acabe siendo tediosa en su parte intermedia, la manera de narrar y las descripciones de Lucy son absolutamente perfectas, es una manera de narrar muy particular, algo poética y que, a pesar de todo, consigue enganchar.

El hecho de que la historia en sí sea, a su vez, una historia, el relato en definitiva, del secuestro que le Gemma a Ty es otro gran acierto para mí.


"- Estoy pensando en las estrellas.

- ¿Qué piensas?
- Que todo es eterno y breve a la vez."

Pero, y lamentándolo mucho, eso no cubre el hecho de la decepción y los fallos que, para mi gusto tiene la historia. Esperaba más odio por parte de Gemma, un principio mucho más duro,  cruel y realista, reacciones más violentas por parte de ambos así como una fuerza física en el inicio por parte de ella que, poco a poco se fuese transformando en un debate psicológico muy importante, en esa lucha entre la parte de ella que le dice que debe escaparse, que Ty la retiene contra su voluntad, que debería odiarle, y la parte que, poco a poco, se va acostumbrando, rindiendo y enamorando de él.
Podría haber dado muchísimo más de sí la relación entre ambos, habiendo descrito de manera más precisa y diferenciada, no tan rápida, las distintas fases por las cuales pasan ambos, el secuestro en sí mismo, su planificación, y las propias motivaciones de Ty o los sentimientos de ella.


"Solo era como si parte de mí se resistiera a creer lo que me decía aquella señora. Esa parte de mí también comprendía por qué lo habías hecho. Y una vez entiendes a una persona, se hace difícil odiarla."

Aún así, es posible que si el tema os llama la atención, si no conocéis el mismo y su proceso (como me pasa a mí, que al saber cómo es propio que se desarrolle le he encontrado más fallos) y si os gusta la narración lenta, esta historia os encandile.
3/5
"Pero hablemos claro: me secuestraste. Eso es innegable. Aunque también me salvaste la vida. Y entre todo eso me enseñaste un lugar tan diferente u hermoso que ya no me lo puedo quitar de la cabeza. Y a ti tampoco. Te tengo metido dentro como si fueras mis propias venas."
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2 comentarios:

Laura Valensi dijo...

Tiene buena pinta, así que a pesar de tu puntuación le daré una oportunidad :) Nunca he leído nada de este tema y me interesa e.e
Un beso <3

lesley luna dijo...

Si realmente sabes tanto del tema, supongo recordarás que el pareció de los rehenes por su captor en el caso original del sindrome de Estocolmo, se volvieron de su lado en tan solo unos días...